domingo, 15 de enero de 2012

Experimento literario 2: Realismo barato

Ante la vida

Estaba esa vesícula en mi pieza tambaleándose buscando asirse a la litera de junto. Había puesto nuestros ropajes en el piso para dar inicio al suave tanteo, pero para mi desgracia aquél cuerpo había perdido todas sus notas una vez abajo el pantalón. Podía verse claramente infinidad de marcas en ese par de nalgas. Nunca había visto tantos granos que supuraban no sé que diantres al mismo tiempo. No era placentero tener esas heridas enfrente provenientes de un traserillo deshecho. No me atreví a tantear ninguno de sus cachetes, ni siquiera pude poner atención suficiente para encontrar algo bello en su horror. Sólo podía permanecer de pie mientras ella giraba su cabeza rápidamente, agitando sus cabellos mientras  gritaba y se burlaba de mí. Con cada espasmo parecían caer minúsculos pedazos de su piel sobre mis pies descalzos. Era un hedor, una sensación…verdaderamente terribles. No puedo decir con certeza que ocurrió después pero luego de atisbar aquello pensé muy seriamente las cosas. Tal vez, si la vida te llegase a dar la espalda, tocarle las nalgas es algo que quizás debas pensarlo más de dos veces.

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